En expedición de “lota sorpréndete”, en un inicio nos reunimos en la cúpula del colegio para subirnos a los buses que nos llevarían a Lota.
En el bus, nos informaron del comportamiento que debíamos tener para así poder disfrutar más del recorrido.
Cuando llegamos a Lota, iniciamos el recorrido en el Parque Isidora de Cousiño, en donde se nos fue relatando todo tipo de historias y fuimos viendo las grandes hectáreas de terreno en donde todo esta muy bien decorado y la vista era hermosa. Dentro del parque posemos apreciar una variedad inmensa de flora y fauna como son los pavos reales también encontramos armamento de guerra q fue instalo para la defensa del parque en su época.
Pudimos visitar el museo Cousiño en el cual pudimos apreciar elementos históricos y herramientas domesticas de la época, y distintas apreciaciones de arte y colecciones de distinto tipo.
En el museo “big bang” conseguimos entender diferente procesos físicos y a través de diferentes juegos y maquetas q se encontraban en el lugar, conocimos a Tomas Alba Edison en donde nos explicó física de un modo entretenido y didáctico.
Luego de un receso para poder comer y descansar, nos subimos al bus para poder ir a la expedición más esperada: El Chiflón del Diablo.
Dentro de la mina podemos revivir la gran historia q era “Sub-Terra” y la forma en la que trabajaban los mineros en la época sus herramientas y su jerga. Primero pasamos de a grupos para que nos equiparan con cascos y ampolletas en los cascos y después marchamos hacia la entrada con nuestro guía. Un ex-minero de esta famosa mina, y llegamos a un ascensor en el que pocas personas cabían, cuando todos estábamos abajo nos habló un poco sobre la mina y las historias que la rondaban.
Después de caminar por debajo de la mina, llegamos al final de nuestro recorrido y quedamos tan cansados, que fue tanto así que, mis compañeros y yo, nos fuimos durmiendo en el bus.
Y ese fue nuestro día en Lota-sorprendente!
martes, 4 de noviembre de 2008
Parque Isidora Goyenechea de Cousiño
Parque de Lota.Su nombre original es "Parque Isidora Goyenecha de Cousiño", quien fue su fundadora. Es uno de los patrimonios más importantes de Lota y un orgullo regional y nacional. Este hermoso parque fue delineado entre los años 1862 y 1873 ocupando un área de 14 hectáreas, fue diseñado por el paisajista ingles Mr. Bartlet, con arboles, jardines, estatuas y piletas. Un faro señaliza la cosata y algunas aves circulan por el parque. Este parque al igual que el museo cuenta con un servicio de guías especializados que invitan a recorrer el lugar y conocer su historia. Los guías se visten a la usanza del siglo XIX y rememoran el entorno de Doña Isidora Goyenechea y de Don Luis Cousiño.
el parque ha tenido una larga evolucion desde su eventual creacon en el año 1873,lo que a significadoun cambio de perfil de su rol e imagen como espacio verde, su patrimonio vegetal ha disminuido y aha sido reemplazado por construcciones, y de la superficie original aproximadamente 92 hectareas, corresponden ahora solo 77.
La historia de este parque nace en el amor de la familia cousiño, ya que el Señor Cousiño le regala todo ese terreno a Isidora Coyenecha y ella lo convirtió en un parque con la ayuda del paisajista Mr. Bartlet y lo que ahora es recorrido y visitado por miles de turístas.
Pequeño Cuestionario

1.-¿A que edad, relativamente, empezaban a trabajar los mineros?
Respuesta: ellos empezaban a trabajar desde los 7 a 10 años, eran traidos junto a sus padres que también eran mineros y los dejaban en la compuerta nº12. Estos niños dejaban los estudios y su vida a futuro era ser minero.
Respuesta: ellos empezaban a trabajar desde los 7 a 10 años, eran traidos junto a sus padres que también eran mineros y los dejaban en la compuerta nº12. Estos niños dejaban los estudios y su vida a futuro era ser minero.
2.-¿Con que herramienta trabajan estos mineros?
Respuesta: Con una picota, y se ayudaban (algunas veses) con una ampolleta para alumbrar que solo más adelante los mineros empezarona usar, porque antigüamente los mineros no usaban casco y andaban descalsos (caminaban kilómetros sin calzado), etc.
Respuesta: Con una picota, y se ayudaban (algunas veses) con una ampolleta para alumbrar que solo más adelante los mineros empezarona usar, porque antigüamente los mineros no usaban casco y andaban descalsos (caminaban kilómetros sin calzado), etc.
3.-¿cuantas horas se dedicaban los mineros a trabajar en la mina?
Respuesta: los mineros trabajaban 12 horas seguidas, ellos se dividían en grupos, un grupo trabajaba en la noche y en el día trabajaba otro grupo y así sucesivamente y así se creo el dicho de "las camas calientes".
4.-¿Dónde vivían los mineros?
Respuesta: Los mineros vivían en conventillos, casas de madera sin ningun tipo de lujo, con muy pocas camas y vivian una cantidad inmensa de integrantes del grupos.
Respuesta: Los mineros vivían en conventillos, casas de madera sin ningun tipo de lujo, con muy pocas camas y vivian una cantidad inmensa de integrantes del grupos.
5.- ¿Sabe alguna leyenda acerca de la vida en la mina?
Respuesta: Una de las leyendas que existían era que se conociaa un hombre muy viejo que trabajó toda su vida en la mina, este era el primero en irse pues era el que recolectaba más carbón que todos los jovenes mineros en ese momento. Un día llego un muchacho joven a trabajar a la mina y oía lo dicho de tal viejo; asique le dijo quehisieran una competencia de quien sacaba más carbón, el viejo sin ningún problema, aceptó. Se ganaron en dos calles distintas en la mina y se escuchaba el sonido atenuante del viejo y la cansadora rutina del joven. El joven se cansó en un momento y fue a hecharle un vistazo al viejo que no paro en ningun segundo, y ve y se da cuenta que elv iejo estaba hechado durmiendo en el suelo y que el que estaba sacnado carbon el mismisimo diablo. El joven asustado subió corriendo con el corazón en la garganta y nadie le creía. Después de ese día nunca nadie volvió a ver al viejo y dicen que aún se escucha al viejo sacando carbón hasta el fin de los tiempos...
Respuesta: Una de las leyendas que existían era que se conociaa un hombre muy viejo que trabajó toda su vida en la mina, este era el primero en irse pues era el que recolectaba más carbón que todos los jovenes mineros en ese momento. Un día llego un muchacho joven a trabajar a la mina y oía lo dicho de tal viejo; asique le dijo quehisieran una competencia de quien sacaba más carbón, el viejo sin ningún problema, aceptó. Se ganaron en dos calles distintas en la mina y se escuchaba el sonido atenuante del viejo y la cansadora rutina del joven. El joven se cansó en un momento y fue a hecharle un vistazo al viejo que no paro en ningun segundo, y ve y se da cuenta que elv iejo estaba hechado durmiendo en el suelo y que el que estaba sacnado carbon el mismisimo diablo. El joven asustado subió corriendo con el corazón en la garganta y nadie le creía. Después de ese día nunca nadie volvió a ver al viejo y dicen que aún se escucha al viejo sacando carbón hasta el fin de los tiempos...
6.-¿Existió algun dicho famoso por aqui?
Respuesta: Hay una muy conocido llamado "hay mucha ropa tendida". Consistía en que cuando las mujeres quedaban solas cuando sus esposos ibana trabajr a la mina, ellas tenían que lavar la ropa y se hacian grupitos de mujeres para conversar entre ellas, pero en un momento cuando llegaba alguna mujer a anexarse a la conversación, el grupito el cual estaba colgando la ropa desde un incio le dicen: "hay mucha ropa tendida" y se van.. y se referían a una indirecta de que hay mucha gente copuchenta.
7.-¿Cual fue la función de Baldomero Lillo en lota?
Respuesta: Cuando murió el padre de baldomero, este se hiso cargo de la pulpería y fué ahi en donde surgió el inetres de escribir sobre la vida que tenian los mineros en donde le trajo reconocimiento en el futuro.
Vida, obra y movimiento literario de Baldomero Lillo
VIDA
Baldomero Lillo nació en el puerto de Lota el 6 de enero de 1867. El escritor, calificado por algunos como el mejor de nuestros cuentistas modernos, fue un niño muy enfermizo. Sus constantes estadía en cama le sirvieron para conocer a Julio Verne, Dickens, Tolstoi, Balzac y muchos más.
Al fallecer su padre en 1895, le correspondió asumir la mantención de su familia, trabajando como jefe de una pulpería. Estas labores le dieron tiempo para la lectura, afición antes influida por su padre; además, pudo conocer de primera fuente la realidad de los mineros del carbón de Lota, la cual plasmaría en sus obras.

Baldomero Lillo nació en el puerto de Lota el 6 de enero de 1867. El escritor, calificado por algunos como el mejor de nuestros cuentistas modernos, fue un niño muy enfermizo. Sus constantes estadía en cama le sirvieron para conocer a Julio Verne, Dickens, Tolstoi, Balzac y muchos más.Su padre, José Nazario, oriundo de Quillota, un aventurero buscador de minas, atraído por la "fiebre del oro" viaja a California en 1848.
No tuvo mayor suerte y, de regreso, dos años más tarde, parte a Copiapó seducido por la fama de Chañarcillo. Poco dura en el norte y emigra a otro centro de parecidas actividades: a la localidad minera de Bucalemu, en Lota. Allí comenzaron sus estudios los hermanos Lillo: Filomena, Samuel y Baldomero.
Simultáneamente con los aprestos bélicos de la Guerra del Pacífico la familia se establece en Lebu y el padre parte hacia los lavaderos de oro de Nahuelbuta. Ahora, la suerte le sonríe, encontró oro: arenillas y una pepa grande. Vuelve a casa y traslada su hogar a Lota.
Metido en un conflicto minero, José Nazario obtiene un resultado judicial favorable y a la vez es nombrado administrador de una hacienda. Baldomero se queda solo en la ciudad minera, leyendo como siempre.
Simultáneamente con los aprestos bélicos de la Guerra del Pacífico la familia se establece en Lebu y el padre parte hacia los lavaderos de oro de Nahuelbuta. Ahora, la suerte le sonríe, encontró oro: arenillas y una pepa grande. Vuelve a casa y traslada su hogar a Lota.
Metido en un conflicto minero, José Nazario obtiene un resultado judicial favorable y a la vez es nombrado administrador de una hacienda. Baldomero se queda solo en la ciudad minera, leyendo como siempre.
Al fallecer su padre en 1895, le correspondió asumir la mantención de su familia, trabajando como jefe de una pulpería. Estas labores le dieron tiempo para la lectura, afición antes influida por su padre; además, pudo conocer de primera fuente la realidad de los mineros del carbón de Lota, la cual plasmaría en sus obras.Víctima de la tuberculosis, la enfermedad imprime un sello a su personalidad.
Una serie de acontecimientos marcan la vida de Baldomero: se casa con Natividad Miller, tiene un hijo, rompe con la administración de la mina, renuncia al empleo, deja a su mujer y al hijo con la familia en Coronel, y parte a Santiago. Es el año 1898.
La capital agobia. El joven provinciano debe ganarse la vida en los oficios más disímiles: agente de seguros fracasado, escribiente en una notaría. Su llegada al Consejo de Instrucción Pública le da un respiro. Fue en esa repartición donde, según sus estudiosos, “adquirió los secretos del verbo".
Tertulias literarias en casa de su hermano Samuel lo conectan con gente de letras. Su carácter no ha cambiado. En un rincón de la sala escucha en silencio, y así también escribe sus primeros relatos, inspirado en sus experiencias en las minas de Lota.
En 1903 obtuvo con su cuento "Juan Fariña" el premio del concurso convocado por la "Revista Católica”. Pero es 1904 su año crucial: aparece Subterra.
La revista Zig-Zag convoca a un concurso literario. Baldomero Lillo participa con su cuento "Sub-Sole" y gana el premio, compartido con Guillermo Labarca.
La constante inquietud obrera en las salitreras llama su atención: ahí puede esconderse el tema para una gran obra, una novela que describa las condiciones de vida de los obreros, la injusticia social.
El año 1912 es dramático para el escritor: su mujer enferma, contagiada tal vez por él, y muere de una hemoptisis. Baldomero siempre fue un hombre parco, introvertido, silencioso. La muerte de Natividad Miller acentúa estos rasgos. Su vida, tan precaria en incidentes, está sembrada de tormentos: la propia enfermedad, la aguda conciencia de estar contagiando a cuantos se acercan a él. Rehúye a sus hijos, aunque los ame, por miedo a la enfermedad. Se considera un portador de muerte.
Se retiró voluntariamente de su trabajo en la Universidad de Chile, pues padecía tuberculosis pulmonar crónica.
Finalmente, falleció el 10 de septiembre de 1923, sin haber podido escribir su novela sobre la masacre en el norte, la que debía ser su obra maestra.
OBRA
Nada más apropiado que la afirmación de Ortega y Gasset acerca de que «el hombre es él y su circunstancia» para describir lo que ha sido Baldomero Lillo tanto en su vida personal como en la artística. En efecto, ya fuera por cierta desidia, como afirman algunos de sus biógrafos, o por una quebradiza salud, como sostienen otros, la verdad es que su escolaridad reducida a un Segundo de Humanidades (equivalente a un Octavo Básico de nuestro actual sistema escolar), indica que este singular joven nacido en Lota en 1867, fue un verdadero autodidacta, aprendiz inteligente de la realidad que lo circundaba, pero sobre todo un ser sensible que sintió en carne propia el sufrimiento de los mineros.
Empleado en una de las pulperías de la compañía carbonífera, los años de estancamiento y monotonía despertaron en él una insaciable necesidad de leer todo cuanto caía en sus manos, jugando la casualidad más que un papel secundario porque ella le proporciona la lectura de La casa de los muertos de Dostoievski, de Germinal de Zola y Humo de Turguenev, lo que unido a su propio instinto literario lo aleja de las aventuras de Julio Verne y de las intrigas de capa y espada de Alejandro Dumas, transformándolo en un lector exigente que, al mismo tiempo, tomaba apuntes si bien no en el papel, en lo que debe haber sido una memoria prodigiosa, de la oscura y tenebrosa miseria que allí se desarrollaba cotidianamente. Y un día lejos ya, del riguroso mar y de la aún más terrorífica mina, comienza a escribir sobre aquello que nutrió su infancia y juventud, la vida áspera, sin horizontes y despiadada de esos hombres que, arañando las entrañas de la tierra, extraen su riqueza sin esperar otra recompensa que la explotación y un trato inhumano.
Hace más o menos 30 años que en el golfo de Arauco a la entrada de Coronel existía un importante establecimiento carbonífero denominado «Puchoco Délano».
En la noche de un diecinueve de septiembre el mar inundó repentinamente la mina. El origen del hundimiento es todavía un misterio y la presente leyenda está basada en la tradición conservada entre los mineros.
En la noche de un diecinueve de septiembre el mar inundó repentinamente la mina. El origen del hundimiento es todavía un misterio y la presente leyenda está basada en la tradición conservada entre los mineros.
Estas líneas dan cuenta del origen de muchos relatos del autor que se han nutrido de las historias contadas por mineros o campesinos, ya sea como protagonistas o testigos de los acontecimientos narrados. En la distancia que hoy nos separa de Baldomero Lillo, y justamente con esa perspectiva se puede apreciar mucho mejor el proyecto literario implícito en su obra y sus coincidencias con la generación literaria siguiente, tan preocupada de la chilenidad y de sus representaciones; en efecto, tanto Sub terra como Sub sole y Relatos Populares constituyen la plasmación de la esencia del hombre de nuestro país que trabaja sus campos, sus minas o recoge en sus costas los productos del mar. Sin duda Lillo representa una vanguardia sin estridencias, cuya contribución no ha sido reconocida suficientemente.
Es así como su obra aparece concebida originalmente como una especie de contrapunto entre lo que sucede bajo tierra (la mina) y lo que ocurre bajo el sol (en la superficie de la tierra): Sub terra y Sub sole enlazados por la visión descarnada del escritor y la tonalidad gris y brumosa que se impone como trasfondo a cada uno de los dramas allí narrados; porque Lillo, a pesar de la falta de técnicas narrativas, es un maestro en la creación de la atmósfera, en la tensión del ambiente que precede al drama; generalmente hay una preparación: lo consabido, las condiciones infrahumanas del trabajo en las minas, luego el abuso que excede todos los límites soportables y finalmente la tragedia, como puede observarse en «El grisú», por ejemplo:

Viento Negro, lleno de lodo, espantoso, sangriento, se puso de pie. Un hilo de sangre brotaba de su ojo derecho e iba a perderse en la comisura de los labios, pero con paso firme se adelantó y cogiendo el combo se puso a descargar furiosos golpes en la inclinada viga.
La sonrisa de orgullo satisfecho resplandecía en la ancha faz del ingeniero. Había domado la fierecilla y a cada furibundo golpe que hacía resbalar el madero sobre la roca repetía plácidamente:- ¡Bien, muchacho, bravo, bien, bien!
El capataz fue el único que percibió el peligro, pero solo alcanzó a ponerse de pie. (...) Una llama azulada recorrió velozmente el combado techo del túnel (...). Los cabellos y los trajes ardieron y una luz vivísima, de extraordinaria intensidad, iluminó hasta los rincones más ocultos de la inclinada galería. (De «El grisú», en Sub terra, Obras Completas, p. 130).
Pero no es solamente el magistral poder de crear la tensión lo que caracteriza a los cuentos de Sub terra ni la precisión rotunda con que traza a sus personajes, como por ejemplo, la madre del Cabeza de Cobre, el ciego Juan Fariña, mister Davis o el mismo mocetón apodado Viento Negro; en cada uno de ellos, la fragilidad, el rencor, la crueldad o la rebeldía son, respectivamente, sus rasgos más sobresalientes. Nos importa la creación de dos tipos de personajes, que en último término representan dos actitudes distintas de afrontar la vida. Es así que muchos de los personajes que conforman el conjunto de cuentos de Sub terra son, además, los antecesores de los héroes que vendrán más adelante con Manuel Rojas, Nicomedes Guzmán, Marta Brunet, etc., en el sentido de que estos llevan el germen de la rebeldía, del carácter indomable que no se vence por los infortunios y, aunque no logran vencer las adversidades ni cambiar el orden social, su heroísmo consiste en el gesto postrero que prefiere la muerte antes que el sometimiento. Otros, por el contrario son héroes pasivos que soportan el abuso porque no tienen otros medios para ganarse el sustento y el de sus familias que el trabajo en la mina. El estoicismo, la resignación, incluso la indiferencia destacan como formas de enfrentar ese duro destino:
La criatura medio muerta de terror lanzaba gritos penetrantes de pavorosa angustia, y hubo que emplear la violencia para arrancarla de entre las piernas del padre, a las que se había asido con todas sus fuerzas. Sus ruegos y clamores llenaban la galería, sin que la tierna víctima, más desdichada que el bíblico Isaac, oyese una voz amiga que detuviera el brazo paternal armado contra su propia carne, por el crimen y la iniquidad de los hombres.
Sus voces llamando al viejo que se alejaba tenían acentos desgarradores, tan hondos y vibrantes, que el infeliz padre sintió flaquear su resolución. Mas aquel desfallecimiento duró sólo un instante, y tapándose los oídos para no escuchar aquellos gritos que le atenaceaban las entrañas, apresuró la marcha apartándose de aquel sitio. Antes de abandonar la galería, se detuvo un instante, y escuchó: una vocecilla tenue como un soplo clamaba allá muy lejos, debilitada por la distancia:- ¡Madre! ¡Madre! (de «La compuerta número 12», en Sub terra, Obras completas, p. 118)
Inolvidable resulta, también, su incursión en el alma campesina e infantil; recordemos «La mano pegada» entre los primeros y del que después encontraremos otra versión en Sub sole con el título de «El vagabundo». Entre los segundos es necesario destacar «Cañuela y Petaca» y «Era él sólo». Estos dos relatos, aunque tienen a niños como protagonistas, resultan muy disímiles entre sí; el primero narra las aventuras de dos pequeños que salen de caza, con un trasfondo festivo, casi cómplice con la picardía de los dos pilluelos; en cambio en «Era él sólo», Gabriel es la víctima de la supuesta caridad y generosidad de una matrona campesina, y sus desventuras se desenvuelven en un asfixiante clima que sólo puede culminar en tragedia. La crítica se ha referido a «Cañuela y Petaca», precisamente por la lejanía que guarda con el resto de la temática de Lillo y por la referencia que hace a uno de los gustos personales del escritor: la caza. Pero, lo que más sorprende en este relato es el humor que luego encontramos en «Inamible», cuento que forma parte de Sub sole. El humor no es un elemento frecuente en Lillo, pero da cuenta de la versatilidad de un autor que, siguiendo los cánones de su época, adopta en algunos de sus relatos los aires refrescantes del modernismo como puede apreciarse en Sub sole con los cuentos «El rapto del sol» e «Irredención».
En cuanto a «Cañuela y Petaca», puede afirmarse que es una suerte de antiparábola donde la desobediencia ocupa el lugar central y que al revés de las estructuras de aprendizaje, el mensaje final no condena la conducta de los muchachitos, resolviéndose en un pensamiento socarrón muy propio del campesino chileno:
Mientras corría, examinaba el terreno, pensando que así como el abuelo había encontrado la caja del arma, él podía muy bien hallar, a su vez, el cañón o un pedacito siquiera con el cual se fabricaría un trabuco para hacer salvas y matar pidenes en la laguna. (De «Cañuela y Petaca», en Sub terra, Obras Completas, p. 216).
En los relatos que contienen una estructura de aprendizaje, el relato quedaba abierto a una inferencia que completaba la lectura y que generalmente es una enseñanza relacionada con los valores de la sociedad. En el caso de «Cañuela y Petaca», esto no ocurre ya que la sanción explícita contenida en el gesto iracundo del abuelo, queda borrada por la sonrisa del lector, suscitada por la despreocupación de uno de los niños y su persistencia en la idea de desafío a la autoridad familiar. Si esta actitud se compara con la obediencia ciega de Gabriel y el desenlace trágico que ésta desencadena, habría que leer los cuentos de Sub terra no sólo como un testimonio sino también como un texto destinado a la condena de las actitudes de explotación y abuso con los mineros. En este sentido el orden de los relatos es significativo: «Era él sólo» es el penúltimo de los cuentos y «Cañuela y Petaca», el último.
Sub sole es el segundo de los libros de Lillo y como ya anticipábamos, muestra la vida bajo el sol, tal vez menos miserable que la existencia de los mineros, pero no menos paupérrima y falta de esperanzas. El libro comienza con «El rapto del sol», un cuento de corte modernista, por el predominio de la fantasía y por lo exótico del tema si bien la preocupación por un mundo mejor y el deseo de una sociedad sin clases está explícito al final del cuento:
De pronto, el monarca sintió que el piso faltaba bajo sus pies. Agitó los brazos en busca de apoyo, y dos manos estrecharon las suyas sosteniéndolo amorosamente. Aquellas manos eran duras y ásperas, tal vez pertenecían a un esclavo, y su primer impulso fue rechazarlas con horror; mas, estaban tan yertas, tan heladas, había tanta ternura en su sencillo ademán, que un sentimiento desconocido hizo que devolviera aquella presión. (...) Y aquel foco ardiente era el sol, pero un sol nuevo, sin manchas, de incomparable magnificencia que, forjado y encendido por la comunión de las almas, saludaba con la áurea pompa de sus resplandores a una nueva Humanidad. («El rapto del sol», en Sub sole, Obras Completas, p. 226).
Movimiento literario
Movimiento literario
Autor que se caracterizó por su estilo costumbrista, que tenía como temáticas la vida cotidiana de los sectores sociales marginados.
lunes, 3 de noviembre de 2008
Leyendas

EL MINERO NEGRO DE IDAHUE
“En los cerros de Idahue, (VI Región) existe una mina abandonada que se conoce como “La Mina del Minero Negro” por ser precisamente un hombre de tez morena el que la descubrió. Nadie sabe nada de dónde vino, ni cómo llegó; el asunto es que un día apareció explotando el yacimiento aurífero. Junto a él trabajaban varios mineros los que sacaban el oro a raudales, de una veta que corría cerro arriba.Un día el negro quedó solamente con dos trabajadores: los obreros lo tomaron y le dieron muerte para apoderarse del oro y de la mina. Sepultaron su cadáver en la primera loma de un barranco próximo, tapándolo con ramas y hojarascas de boldos y litres. Cuando regresaron los demás mineros del pueblo, le contaron que habían dado muerte al negro y que ellos serían los dueños verdaderos; se repartirían el oro y explotarían el yacimiento por partes iguales. En seguida fueron a ver el lugar donde habíanlo sepultado horas antes; pero, sorpresa, el cadáver había desaparecido y también el filón de oro; por más que buscaron no lo encontraron.Ante esta circunstancia, sintieron miedo y abandonaron el trabajo, dejando botados chuzos, palas, balanzas y chayas.Muchas personas han querido traerse esos implementos, pero les es imposible; pues quien lo intente, no puede dar ni un solo paso; una fuerza extraña lo sujeta; sólo pueden librarse, cuando han dejado lo cogido.Cierto día pasaban por el lugar dos campesinos a caballo arreando animales por la quebrada y al llegar al sitio preciso donde fue sepultado el negro, se les apareció un limonero alto con miles de frutos en su ancha y alta copa. Los arrieros dejaron junto al árbol una bolsa para a su regreso llenarla con limones; pero al volver sólo encontraron el saco; el árbol había desaparecido. Si ellos hubiesen tomado un limón, habrían encontrado de inmediato la veta y al negro que sigue trabajando su mina, pues se le oye laborar especialmente en las noches en el interior del cerro, y a veces le escuchan llamar a sus compañeros desde un rancho que ellos mismos construyeron hace años y que aún se conserva; pero nadie se atreve a venir a su encuentro”.
Vida del Minero

Los novatos de 10 años se les dejaba a cargo las puertas de ventilación, donde la oscuridad parecía como una noche sin luna o estrellas, la oscuridad del ciego.
Se les amarraban a un poste para que no salieran corriendo de miedo; si un minero se quedaba aislado sin luz debía quedarse sentado en su lugar hasta que llegase ayuda.
Había ratones dentro de las minas, estos avisaban de movimientos de tierra por sismos o derrumbes; o de la presencia de gas grisú pues salían corriendo buscando la salida, era un aviso de peligro para los mineros.
Además se encargaban de eliminar los desperdicios y restos de comidas dejados por los mineros. Para sus necesidades habían tambores cortados por la mitad, en uno había cal. Cubrían los desechos con cal para evitar infecciones. Debajo en la mina no tenían agua para beber o para lavarse. Todo tenía que traerlo el minero junto con su colación. Dentro de sus “güamecos” o bolsa de la comida traen el pan y su colación.
Un minero es orgulloso de su oficio pues ha sido el carbón el que ha impulsado al país y a su industria: los barcos a vapor cargaban carbón en Lota, además abastecían a los barcos de la Guerra del Pacífico, el primer ferrocarril, la primera luz con gas de carbón, etc.
Las enfermedades del minero era la silicosis por estar respirando aire con polvillo de carbón y de la artrosis y deformaciones por la posición en que debían trabajar.
Se les amarraban a un poste para que no salieran corriendo de miedo; si un minero se quedaba aislado sin luz debía quedarse sentado en su lugar hasta que llegase ayuda.
Había ratones dentro de las minas, estos avisaban de movimientos de tierra por sismos o derrumbes; o de la presencia de gas grisú pues salían corriendo buscando la salida, era un aviso de peligro para los mineros.
Además se encargaban de eliminar los desperdicios y restos de comidas dejados por los mineros. Para sus necesidades habían tambores cortados por la mitad, en uno había cal. Cubrían los desechos con cal para evitar infecciones. Debajo en la mina no tenían agua para beber o para lavarse. Todo tenía que traerlo el minero junto con su colación. Dentro de sus “güamecos” o bolsa de la comida traen el pan y su colación.
Un minero es orgulloso de su oficio pues ha sido el carbón el que ha impulsado al país y a su industria: los barcos a vapor cargaban carbón en Lota, además abastecían a los barcos de la Guerra del Pacífico, el primer ferrocarril, la primera luz con gas de carbón, etc.
Las enfermedades del minero era la silicosis por estar respirando aire con polvillo de carbón y de la artrosis y deformaciones por la posición en que debían trabajar.
La vida del minero es dura y sacrificada...
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